INTENCIÓN POSITIVA, ¿ESO QUÉ ES?

INTENCIÓN POSITIVA, ¿ESO QUÉ ES?

Y si todo lo que siento o me sucede, TODO tuviera una intención positiva

No puede ser… ¿O sí?

Cuando nos suceden cosas en nuestra vida, problemas, situaciones difíciles de solucionar, etc., en un primer momento, generalmente somos incapaces de ver nada bueno de todo ello.

En el anterior artículo comenté la necesidad de parar y ver cómo nos comportamos en esas situaciones. Analizar qué nos aporta estar de una manera u otra, qué podemos cambiar si es que queremos o ver exactamente qué es lo que queremos conseguir y para ello qué es lo que tenemos que modificar. Si no lo leíste o quieres volver a leerlo,  puedes acceder desde aquí.

Una vez pasado ese primer análisis que cada uno realizará y experimentará de una manera distinta, podemos pasar a una segunda fase y es comprobar si hay alguna intención positiva en lo que nos sucede.

La intención positiva puede hacer referencia a varias cosas.

Un aspecto consiste en intentar sacar algo positivo y bueno de una situación a priori negativa o desagradable. Eso no siempre se va a conseguir inmediatamente, puede pasar mucho tiempo hasta averiguar que algo que sucedió, tuvo su consecuencia positiva y que nos benefició en algo.

Seguro que muchas veces después de haber tenido un sufrimiento o una situación difícil de solucionar, con el paso del tiempo, ayudándonos de esa distancia temporal, hemos sido capaces de ver que ese suceso, nos trajo algo bueno, por pequeño que fuera.

¿Y si no esperásemos tanto tiempo a ver que nos aporta de bueno lo que nos ha pasado?

Hay todo tipo de problemas y situaciones. No se trata de hacer un argumento simple que una cosa mala tiene su parte buena, así sin más. Se trata de ver que quizá un problema pueda tener algo positivo que nos aliente y nos dé alguna información o explicación de por qué ha sucedido.

Desarrollar pensamientos que nos hagan de manera sensata (pero no irreal) analizar situaciones y ver en qué podemos poner el foco para salir adelante, sin centrarnos solo en lo malo que nos ha pasado.

¿Has probado esto alguna vez?

Es frecuente que un problema o una situación complicada vayan acompañados de síntomas físicos. El cuerpo, en muchas ocasiones, nos da llamadas de atención de que algo en nuestro interior no está funcionando correctamente:

¿Lo escuchamos?

Quizá es momento de parar y ver qué es lo que nos hace daño o nos incomoda. Qué nos sucede dentro que nos cuesta digerir o asimilar.

Si debía tomar una decisión, pero no me atrevía y ocurre un suceso que me da un paréntesis obligado, ¿no me vendrá bien ese tiempo para pensar?

Si me quedo sin trabajo, ¿no puede ser el momento de hacer aquello que tanto deseaba, pero nunca me atreví?

Si en algo no estoy satisfecho y me causa mucha desmotivación, ¿no será momento de buscar otra cosa que me dé todo lo que busco? ¿Puedo intentarlo al menos?

Son ejemplos que seguro a todos nos han pasado, pero

¿Alguna vez me he hecho este tipo de preguntas?

Seguramente sí, o no…dependerá de cada uno de nosotros y de nuestras circunstancias personales. Pero independientemente de conseguir un resultado u otro, si cambié o conseguí lo que fuera, lo verdaderamente importante es ser capaz de reflexionar y ver que existen otras perspectivas ante un problema.

 

 

Comprender que depende de mi actitud el poder superar aquello que nos sucede y además, ser capaz de verlo como una oportunidad para conseguir otras cosas.

 

Es como si se cerrara una puerta, pero puedo ver que se ha abierto otra ventana.

 

 

 

Pero hay otra intención positiva, y es la que nos proporcionan las emociones, aquellas que nos gustan un poco menos…

Cuando sentimos miedo, ¿qué intención positiva puede haber en él?

No es agradable sentirlo, nos bloquea y nos paraliza, pero ¿por qué aparece?

Ante situaciones que no controlamos, en las que nos sentimos inseguros, aquello que no dominamos. No podemos evitar sentirlo.

Pero quizás nos está protegiendo, nos pone en alerta para ser prudentes o poner las medidas de control adecuadas. El miedo puede ser positivo en la medida que nos avisa de algo.

¿Alguna vez lo has visto así?

No me gusta estar triste, ¿qué puede tener de bueno?

La tristeza forma parte de nosotros, no va a desaparecer y nos sirve para estar equilibrados emocionalmente, para valorar los momentos alegres y tomar conciencia de ellos, estar más presentes y valorarlos más.

La tristeza existe y puede suponer un momento de recogimiento y reflexión, un momento de meditación o de estar con nosotros mismos.

Si no podemos evitar la tristeza, ¿podemos integrarla como una parte de nosotros y verla como un estado más, sin tanta connotación negativa?

La tristeza por un daño externo, nos puede hacer pensar si hemos hecho nosotros algo al respecto, o qué he descubierto que antes no sabía, qué me aporta la nueva información, para qué la voy a necesitar y qué voy a hacer con ella.

La tristeza puede ser un estado de transición para poner cada cosa en su sitio en nuestra vida. Puede ser necesaria e imprescindible para superar algo que nos ha sucedido y salir reforzados o cambiados de algo.

A veces tiene que pasarnos algo externo que nos haga reaccionar.

Cuando estoy frustrado, me siento inferior, ¿qué hay de positivo en sentirme así?

Quizá ponemos muchas expectativas o algunas, pero muy particulares, en algo y luego no sale como esperamos. Eso nos frustra.

Enrique Rojas, Psiquiatra dice respecto a la frustración, lo siguiente:

“Para ser feliz, en un mundo como el nuestro es necesario no equivocarse en las expectativas, esperar de forma moderada; buen equilibrio entre lo que uno ha deseado y lo que uno ha conseguido.”

En muchas ocasiones esperamos que las cosas sucedan como queremos, pero no somos el centro del universo; las cosas no van a salir únicamente porque las deseemos.

Y si en vez de hacernos una imagen de cómo deben ser las cosas, aprendemos a disfrutarlas, a adaptarnos a lo que nos va sucediendo, a cruzar los puentes cuando llegamos a ellos y no antes…

 

INTENCIÓN POSITIVA, ¿ESO QUÉ ES?

Si nunca antes habías pensado en la intención positiva de aquello que nos ocurre ni que una emoción que en principio rechazamos, también pueda tener su parte positiva, espero que este artículo te haya servido para pensar en cosas nuevas...

Creo que la clave puede estar en hacerse preguntas:

¿Has pensado alguna vez en la intención positiva de las emociones y de aquello que nos sucede?

¿Para qué tengo que ver la intención positiva? ¿Qué consigo con ello?

Yo me las he hecho, y mis respuestas me han llevado hasta aquí.

¿Quieres probar tú también?    

«La derrota es lo que te hace crecer como persona, si sabes aprender las lecciones que te da. La derrota enseña lo que el éxito oculta. Es la lucidez del perdedor, la nitidez de captar lo que la vida nos da cuando pasa delante de nosotros».

Enrique Rojas. Psiquiatra 

Espero que mi artículo te haya gustado, pero sobre todo te haya servido y en todo lo que leas, encuentres un para qué.

Si ha sido así, ¡Deja tus comentarios y comparte!

¡Hasta la próxima!

Miriam Hernández

 

Me llamo Miriam Hernández y soy Especialista en Coaching, Inteligencia Emocional y PNL.

En un momento de mi vida elegí el Coaching para que me ayudara a reinventarme y cambiar de etapa.

Desde entonces he ayudado a personas como yo, que se sienten bloqueadas para afrontar cambios. Les acompaño en el proceso de cambiar de actitud y buscar objetivos que realmente les sean satisfactorios.

El Coaching te permite descubrir lo mejor de ti y que seas tú el verdadero protagonista.

 

Comments ( 2 )

  • M. Luz

    Me encanta. Cada artículo es mejor q en anterior. Te hace reflexionar y marcar durante unos minutos haci tu yo interior. G ensalada Miriam. Sigue en esta línea y llegarás muy lejos.

  • Alicia

    Es un ejercicio que deberíamos hacer mas a menudo. Buscar lo positivo en momentos de caída, aunque a veces es difícil. Gracias, Miriam, una vez mas por recordarnos «la tarea».

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