Y AHORA, ¿QUÉ?

Y AHORA, ¿QUÉ?

¿Cómo puedo afrontar los cambios?

 

 

¿Quién no se ha hecho esta pregunta alguna vez?

 

¿Quién no se ha sentido en un momento de su vida que no sabía qué hacer, qué camino elegir o qué decisión tomar?

 

¿Quién no ha mirado al cielo esperando una respuesta o una señal para saber qué es lo que debía hacer a continuación?

 

 

Seguro que todos nos hemos sentido así en alguna ocasión.

No resulta extraño ni lejano cualquiera de estas circunstancias. La inseguridad, el miedo y la duda suelen acompañar este tipo de situaciones. Diría que son capaces de dirigir y bloquear cuerpo y mente.

Cuando nos encontramos en momentos de decir: “Y ahora, ¿qué?” tenemos varias opciones:

  • Dejarnos llevar por los acontecimientos.
  • Intentar cambiar las cosas y que nuestra actitud rebelde luche contra todo.
  • Sentirnos víctimas, llorar y lamentarnos de nuestra situación pero sin hacer nada al respecto.
  • Procurar buscar una solución a nuestros problemas desde la calma y la serenidad, valorando pros y contras, condiciones, circunstancias, etc. Y en base a eso, tomar una decisión.

A mí  me sucedió una situación de este tipo.

Yo también tuve un momento de “Y ahora, ¿qué?”.

Se trataba de un momento de cambio. Mi rutina diaria (laboralmente hablando) se rompió. De repente tuve que adaptarme a una situación que cambiaría radicalmente mi día a día. Y tuve que reinventarme.

Fue tan rápido que no tuve mucho tiempo de adaptación, ni de pensarlo ni de darle vueltas (quizá fue mejor así). El caso es que mi vida dio un giro y al igual que fue muy rápido el cambio, igual de rápida fue mi decisión.

No lo hice a propósito, no decidí un día ser una persona decidida ni segura, simplemente pasó. Era el momento de pararme, mirarme y quererme

Cuando digo quererme, quiero decir hacer las cosas para mí y por mí, únicamente. No es que no pensara en mi entorno, claro que sí (perdería parte de mi identidad si no pensara en los demás), pero entendí que la vida me dada un tiempo, un paréntesis para pararme a pensar qué era lo que quería hacer a partir de ahora.

Empezaba una etapa nueva, con muchos cambios, con muchas inquietudes. Veía mi futuro lleno de posibilidades y multitud de opciones. Tenía muchas cosas que hacer. Y entre todas esas cosas, descubrí el Coaching o el Coaching me descubrió a mí, no estoy segura…

Ese momento de parada y reflexión, me sirvió para darme cuenta que ante cualquier situación podemos tomar una actitud que determinará en gran medida, no sé si el resultado final (todavía estoy en él…) pero sí todo el camino que debemos recorrer.

El Coaching me hizo hacerme muchas preguntas y me ayudó a encontrar respuestas. Si tuviera que elegir, creo que bastantes más preguntas, pero es que las respuestas que encontré me ayudaron a tener un bienestar y una claridad que antes nunca había tenido.

Ahora ya sabía qué era lo que quería y lo que no, lo que hacía bien y lo que no. Dónde quería llegar y dónde no quería volver.

Descubrí que tenía una cosa que anteriormente nunca le había dado importancia, mi intuición. Era algo que se hacía más notorio dentro de mí, que me guiaba y me decía lo que tenía que hacer y que si no le hacía caso, seguía y seguía, resonando en mi cabeza hasta que me paraba y la escuchaba.

 

El tener un momento STOP ha sido fundamental para escucharme y ver qué me estaba diciendo a mí misma.

 

 Qué pensamientos me decía y en qué medida me ayudaban en el día a día a realizar mis actividades o por el contrario, suponían un lastre para conseguir mis objetivos.

 

Tomé conciencia de la importancia de hablarme bien, con cariño, con compasión a veces, con perdón, pero sobre todo con esperanza y aliento.

 

 

Y pasaba el tiempo y ese momento de “Y ahora, ¿qué?”, ya cada vez lo era menos. Ya no estaba tan obsesionada por lo que iba a venir en el futuro. Ya no tenía que saber a ciencia cierta lo que iba a conseguir, me bastaba hacer cosas, buscar, mirar. Acción por poca que fuera.

Y a fuerza de buscar, hallé, encontré cómo dar forma a este proyecto, salté al vacío y me presenté al mundo. Y los planetas se fueron uniendo para darme cada vez un poco más. Y las cosas empezaron a fluir y me animaban a hacer, a tomar acción y a seguir, disfrutando del camino y viviendo con alegría solo por el hecho de poderlo recorrer.

 

 

Mirar la vista atrás y ver lo que ha pasado desde que me pregunté: “Y ahora, ¿qué?”  Me ha hecho re-tomar conciencia de todo lo experimentado y cómo lo he llevado a cabo.

Reforzando y afianzando esa primera vez que te das cuenta de algo, esa toma de conciencia primera.

Si en estos momentos tuviera que hacer un esquema de cómo fue mi proceso de cambio a raíz de preguntarme “Y ahora, ¿qué?”, diría que fue de la siguiente manera:

 

  • Respirar: a veces es bueno mirar con atención algo tan básico como esto para conectar con nosotros mismos y concentrarnos en lo que realmente sentimos y pensamos.

  Una respiración lenta y pausada, tranquila, en silencio, en soledad.

¿A ti qué te funciona cuando necesitas relajarte?  ¿Qué es lo primero que haces? 

 

  • Parar: cuando algo nos perturba, cuando surge un problema en nuestras vidas, debemos parar un momento a analizar la situación. Es necesario que veamos lo que ha sucedido desde todas las perspectivas. Y esto no lo podemos hacer si seguimos metidos en las prisas, en los agobios, nerviosos…

 Decir STOP y mirar de frente, como si de un cuadro se tratara para ver detenidamente qué ha sucedido.

 Nos puede ayudar tener a mano un cuaderno bonito (quizás alguno especial elegido expresamente para la ocasión), un bolígrafo, tomar notas, hacer dibujos

¿Qué objetos necesitarías tú para parar y ver con claridad qué te sucede?

¿Qué necesitas para hacer un STOP en tu vida?

 

  • Mirarme: Mirarme a , a mi interior, dentro de mí.

No mirar a los demás, ni mirar al entorno, ni a opiniones ajenas. Ya habrá tiempo de eso, cuando hayamos tomado nuestra decisión.

Es momento de ver en qué punto estamos, qué necesitamos, qué queremos, qué nos gustaría. Todos esos “qué nuestros” que nos surgen y que nunca encontramos tiempo para ellos.

Solo tenemos que mirarnos, observar qué se está despertando en nuestro interior, qué estamos diciendo.

Y lo podemos anotar en nuestro cuaderno, o dibujar o hacer algo manual que nos inspire…

¿Alguna vez te has mirado así, con esta calma y esta concentración?

¿Alguna vez te has dado permiso para preguntarte qué es lo que te gusta o quieres? 

 

  • Quererme: ahora que ya me he parado, he respirado con calma, me he mirado dentro y me he preguntado qué quiero y necesito, ahora que ya lo sé, ahora puedo empezar a querer-me y querer-lo.

Puede ser el momento de ver qué cosas me hacen vibrar y empezar a preguntarme por la forma de conseguirlas, de llevarlas a cabo.

Detallar el objetivo y la manera de conseguirlo es un paso de GIGANTE.

¿Alguna vez has sentido que era tu momento?

Pero y si lo que he visto de mí, no me gusta, me ha causado más insatisfacción o no he encontrado nada que me haga decidirme.

¿Y si no he conseguido ver nada o no encuentro lo que me gusta?

Pues es el momento de trabajarnos, de empezar a ver de dónde vienen esas sensaciones. Qué me provoca esas emociones que me están impidiendo avanzar, me limitan y no me dejan tomar ninguna decisión. Por qué no encuentro, no veo… ¿Es que no hay nada dentro de mí?

¿En qué situación te has encontrado? ¿En la que has visto claramente qué era lo que realmente querías o en la que no veías ni encontrabas nada? 

 

El Coaching me enseñó estos pasos, cómo debía interiorizarlos y adaptarlos a mí, hacerlos míos, para que me diera resultado. Me mostró dos aspectos fundamentales a tener en cuenta y que he comprobado que influyen en todos los demás ámbitos de mi vida: el pensamiento y la actitud.

No solemos observar qué pensamos ni cómo lo pensamos. Nuestra mente está siempre activa pensando cosas, pero ¿atendemos a lo que realmente nos decimos a nosotros mismos y cómo nos lo decimos? Yo creo que no.

El proceso de pararse, mirarse y quererse es un método magnífico para observar nuestro diálogo interior.

Esa conversación que se mantiene dentro de nuestra cabeza, que no para de lanzarnos mensajes rápidamente y que ante momentos de bloqueo puede lanzarnos mayoritariamente frases negativas, limitantes, que impiden avanzar, de miedos, de recuerdos angustiosos…

¿Qué puedo hacer para cambiar ese diálogo? 

 

 

A mí me funcionó anotar esos pensamientos negativos y limitantes. Verlos escritos, ya me hacía despegarme un poco de ellos y cuando los tenía delante, intentaba cambiarlos en positivo o al menos, expresarlos de una manera no tan destructiva como estaba haciendo hasta entonces.

Mi cuaderno nuevamente me estaba ayudando, como objeto mediador entre lo que estaba dentro de mí y lo que escribía en él. Al escribirlo, lo sacaba de mi cabeza.

Me pasó que aunque tenía que ver la realidad de las cosas, no siempre alegre y positiva, el hecho de no hablarme continuamente de manera negativa y dura, hacia que mi percepción de lo que pasaba, fuera otra. Poco a poco, el cuidar mi pensamiento estaba haciendo que también cuidara mi actitud.

Hemos oído muchas veces decir que todo depende del cristal con que se mire. Hasta que conocí el Coaching, yo llevaba todo el tiempo unas gafas tristes y negativas para interpretar lo que sucedía, centradas sobre todo en mí, en lo que me pasaba y en lo que me rodeaba.

Ahora he decidido cambiar de gafas, unas que me ayudan a ver el lado positivo de las cosas (sin convertirlo en irreal e ilusorio) pero sobre todo que me permiten analizar las situaciones que me llegan con objetividad, sin drama ni victimismos y buscar una solución desde la calma y la conciencia, viendo todos los puntos de vista.

 

No existe solo mi interpretación ni mi manera de ver las cosas. No existe solo mi sufrimiento ni mis problemas. Pero cuando miro con mis gafas nuevas, se abren un montón de alternativas ante mí.

¿Cómo son tus gafas para mirar lo que te rodea? 

 

 

 

Te dejo un vídeo que me emocionó la primera vez que lo vi y hoy por hoy me sigue emocionando. Espero que te guste:

https://www.youtube.com/watch?v=RDnZmveyNB8

Si hubiera seguido con la misma actitud que tenía ante los cambios que la vida me impuso, seguramente no podría haber llegado hasta aquí.

 

 

Y AHORA, ¿QUÉ?

¿Cómo puedo afrontar los cambios?

 

 

Si tú también te encuentras en un momento de cambio, de inflexión, de dudas y toma de decisiones, quizás este artículo pueda servirte.

 

SIN COMPROMISO, NO HAY CAMBIO.

SIN ESFUERZO, NO HAY RESULTADO.

SIN ILUSIÓN, NADA SIRVE.

 

Ahora es momento de reflexión, de releer las preguntas que han ido saliendo en el artículo y con las respuestas, empezar a trabajar.

Habrá más artículos para fomentar el pensamiento positivo, para mejorar la actitud ante los cambios, nuevas etapas y nuevos retos.

Seguiremos juntos si tú quieres seguir leyendo…

A través de estas páginas hay un hueco para ti, si tú lo necesitas.

Yo puedo ayudarte al igual que lo hice conmigo. Yo fui mi primer cliente.    

Si te ha gustado este artículo, ¡Deja tus comentarios y comparte!

¡Hasta la próxima!

Miriam Hernández

 

Me llamo Miriam Hernández y soy Especialista en Coaching, Inteligencia Emocional y PNL.

En un momento de mi vida elegí el Coaching para que me ayudara a reinventarme y cambiar de etapa.

Desde entonces he ayudado a personas como yo, que se sienten bloqueadas para afrontar cambios. Les acompaño en el proceso de cambiar de actitud y buscar objetivos que realmente les sean satisfactorios.

El Coaching te permite descubrir lo mejor de ti y que seas tú el verdadero protagonista. 

 

Comments ( 12 )

  • Chon

    Miriam, qué importante es parar y mirarse!
    Y qué importante darte cuenta de cómo te hablas!
    Y quererte!
    A medida que iba leyendo, me estaba viendo reflejada en él.
    Muchas Gracias

    • Miriam

      Muchas gracias Chon!!! Como me alegran tus palabras, será porque hemos ido de la mano en este camino de descubrimiento y sé que me has visto de cerca cómo he llegado hasta aquí.
      Gracias Chon!! Miriam

  • Natalia Fernández

    Miriam que hermoso artículo. Tu calidez, tu claridad, tu experiencia, me contagias una emoción tan linda. Todo cambia cuando comenzamos a conocernos realmente, no? Es bueno saber que podemos elegir cambiar las gafas con las que miramos la vida. Gracias por compartir con todos tu experiencia. Un abrazo grandeee, besooo y cariños! Natalia

    • Miriam

      Gracias compañera!! Gracias por haber estado de manera tan presente en tan poco tiempo. Gracias!!! Miriam

  • Alicia

    Sencillas y grandes palabras. Es un placer leer mensajes tan positivos. Ojala que ese lenguaje se mantenga mucho tiempo en nuestra cabeza, y las gafas que nos dejan ver el mundo con belleza. Gracias, Miriam, no dejes de escribir cosas..

    • Miriam

      Alicia, yo sí que tengo que agradecerte a ti…por haber confiado en mí totalmente a ciegas, sin experiencia ninguna te tiraste conmigo a la piscina y las dos hemos salido a flote. Gracias por estar ahí dispuesta a participar en todo lo que se me ocurre!!! Besos. Miriam

  • Luz2403

    Excelente artículo escrito desde tu propia historia. Sin filtros, sincero y empático. Me ha hecho reflexionar tomando tus palabras como punto de partida. Yo también un día me dije “y ahora qué? ?” Y me acompañaste en ese camino de reinventarme. Gracias por tus palabras.

    • Miriam

      ¿Cómo no voy a estar contigo acompañándote? No me iría por nada del mundo. Yo sí que tengo que agradecerte a ti tu cariño incondicional haga lo que haga, así que yo no puedo fallar contigo. Siempre, siempre, estás ahí, así que soy yo la que te doy las GRACIAS!!!! Y MIL VECES GRACIAS!!! Miriam

  • Olga

    Miriam, siempre te he admirado por tu forma de expresarte, se nota que estos artículos son un medio estupendo para expresar tus vivencias y reflejar tu trabajo profesional. Me gustan en general tus mensajes escritos en un lenguaje sencillo y espléndidamente articulado, en persona aún ganas más fuerza además de por tu personalidad con tu tono, volumen y timbre bien equilibrados cautivas a tu público.

    En este artículo me he visto reflejada totalmente cuando yo pasé por exactamente lo mismo, lo has descrito con todo lujo de detalles según mi experiencia, quizá quien no ha pasado por nuestra experiencia le cueste entender los resultados que se pueden obtener con un proceso de Coaching. Animo a todos a pasar por uno para crecer .
    Mi opinión personal es que me parece que si en la docencia se adaptaran procesos de coaching a chavales en edad adolescentes cuando se está perfilando sus personalidad, seria una ganancia para todos en un muy corto plazo y el mundo daría un paso de gigante hacia el bienestar social, frenando el huracán de violencia, irresponsabilidad e individualismo que se respira en algunos entornos.
    Miriam, te animo a seguir escribiendo y compartiéndo tus experiencias y visión, siempre interesantes.

    • Miriam

      Muchas gracias amiga!!! Formas parte de un triángulo muy especial para mí, así que tus palabras tan cariñosas me emocionan mucho.
      Gracias por estar cerca de mí!!
      Has podido ver mi evolución y mi camino recorrido desde que nos conocemos, si además en algo me parezco a ti porque te has visto reflejada, para mí es un auténtico orgullo!!! Un beso muy fuerte. Miriam

  • Manuela Perteguer

    Hola Miriam

    Que importante es tener herramientas potentes para afrontar los cambios . Creo que es un gran acierto que ofrezcas tu profesionalidad , generosidad , experiencia y dulzura a tanta gente que se ve inmersa en estas situaciones , bien porque el cambio es impuesto o porque se busca. Enhorabuena campeona

    • Miriam

      Muchas gracias por tus palabras!!! Sé que tú y otros tantos hemos abierto un camino y no estamos solos.
      Gracias por saber que hay gente como tú dispuesta a escucharme. Un beso fuerte. Miriam

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