CÓMO CONVERTIR UNA CRÍTICA MOLESTA EN UN BUEN CONSEJO

CÓMO CONVERTIR UNA CRÍTICA MOLESTA EN UN BUEN CONSEJO

A veces nos topamos con situaciones desagradables provocadas por personas que no saben comunicar adecuadamente.

Son personas habituadas a observar, indagar y analizar y a menudo son maestr@s en sacar lo peor de cualquier situación.

Sus comentarios, opiniones y la forma de expresarlos suelen dejar un sabor de boca amargo y, a menudo, un confuso estado de ánimo entre el enfado, la indignación y la vergüenza.

Estamos ante “L@s Crític@s”.

 

¿Te has sentido alguna vez víctima de esta situación?

¿La has provocado tú mism@ alguna vez?

 

Seguramente ni te imaginas lo bien que se me da a mí…

Confieso que he sido una crítica voraz. Desafortunada y rotunda en más ocasiones de las que me hubiera gustado y por desgracia, y esto es lo que más me duele, he hecho daño a más de una persona querida.

Como dice la sentenciosa frase, “lo hecho, hecho está” y no puedo cambiar el pasado, pero si puedo mostrar mi arrepentimiento y pedir disculpas a aquellas personas a las que he herido sin mala intención.

Porque en mi descargo puedo añadir que mi propósito siempre ha sido el de ayudar, mostrar lo que yo creía que era lo correcto, la verdad, lo más razonable, lo más seguro y, sobre todo, lo mejor.

La experiencia y mi camino personal de autoconocimiento y gestión propia en el terreno emocional han pulido y paliado esta tendencia, así que desde aquí pongo a tu servicio algunas herramientas para que puedas pasar de Crític@ a Consejer@.

 

¿Qué me dices?

¿Te interesaría saber cómo hacerlo?

 

¡Vamos a ello!

La “crítica” está asociada a algo negativo, pues suele constar de poner pegas y peros a las ideas y sugerencias de otr@s.

Esto ocurre porque el marco con el que acotamos la situación o propuesta suele ser un problema o un fracaso.

Por eso, lo primero que haremos será reencuadrar la situación.

 

Por ejemplo, si decimos:

  • “Esta idea no va a funcionar…”.
  • “Esto es demasiado caro…”.
  • “Esto requiere demasiado esfuerzo…”.

El juicio que estamos haciendo es tan generalista que no caben más opciones. Por ello, no queda más que o estar de acuerdo o no estarlo.

Al cerrar la puerta a cualquier otra opción es frecuente que el interlocutor criticado se muestre reactivo y pueda responder:

  • “Te equivocas. Esta idea va a funcionar…”.
  • “No, no es nada caro…”.
  • “Para nada, se puede hacer fácilmente…”.

Con lo que llegamos a una pérdida de sintonía y una polarización en las posturas que puede desembocar en un conflicto que no buscábamos.

Si la persona que hace la crítica además de generalizar personaliza, ya tenemos la guinda del pastel.

Fíjate si en vez de decir -que ya tiene lo suyo-, “esta idea es una tontería”, dices que “eres tonto por tener esta idea…”.

Estarás conmigo que esto ya rebasa los niveles mínimos de respeto y consideración, pero, desafortunadamente, ocurre con bastante frecuencia, así que, ¡vamos a ponerle remedio!

¿Sí?

¡De acuerdo!

Vamos a partir de que la crítica tiene una intención positiva. Es decir, que sirve para descubrir lo que puede ir mal y qué es lo que habría que evitar para que las cosas salieran como deseamos.

Una vez que estamos de acuerdo en la buena intención, la clave es de nuevo, la forma de expresarlo. Por ejemplo, podemos decir “quiero evitar el estrés” o podemos decir “quiero estar más comod@ y relajad@”.

Ambas frases definen un estado interno parecido, pero en el primer caso, la frase está formulada de forma negativa, es decir, decimos lo que queremos evitar y en el segundo ejemplo, la frase está formulada en términos positivos, pues indica lo que queremos conseguir. 

A esto se le llama “Reformular”.

Si pensamos que algo “cuesta demasiado”, podemos encontrar la forma de “hacerlo posible”.

Si un plan nos parece “irreal”, podemos convertirlo en un plan “concreto y alcanzable”.

Ante el “miedo al fracaso”, podemos formular el “deseo de éxito” …

Por ello, una vez que hemos descubierto la intención positiva de la crítica y la hemos reformulado en términos positivos, pasamos al siguiente paso que es, transformar la crítica en pregunta. 

Cuando transformamos una crítica en una pregunta le damos por completo la vuelta a la tortilla, pues inmediatamente generamos opciones, nuevos caminos y variadas respuestas.

En este momento la persona tiene la posibilidad de reflexionar y esbozar detalles del plan.

 

Volviendo a los ejemplos, si en vez de decir: “Esta idea no va a funcionar”, podemos preguntar: “¿Cómo piensas llevar a cabo esta idea específicamente?” …

Si en vez de decir: “Esto es demasiado caro” preguntamos: “¿Cómo crees que podríamos financiarlo?” …

Si en vez de decir: “Esto requiere demasiado esfuerzo”, preguntamos: “¿Cómo podrías hacer para convertir esto en algo sencillo y fácil?...

Convertimos así una queja o una crítica negativa en un conjunto de nuevas posibilidades y opciones que invitan a reflexionar y crear.

Mucho mejor, ¿verdad?

 

Seguramente te habrás dado cuenta de que todas las preguntas tienen que ver con el “Cómo”, pues es la clase de pregunta que resulta más eficaz.

Las preguntas relacionadas con el “Por qué” suelen presuponer otros juicios que pueden conducir de nuevo al conflicto. Así pues, si por ejemplo decimos: “¿Por qué es tan cara esta propuesta?” o “¿por qué cuesta tanto esfuerzo?”, volveríamos a entrar en la espiral de negatividad y falta de salidas.

 

Para resumir, estos son los pasos para convertir una crítica molesta en un buen consejo:

  1. Descubrir el propósito positivo oculto tras la crítica.
  2. Asegurarse de que la intención positiva esté formulada en términos positivos.
  3. Convertir la crítica en una pregunta, a ser posible en torno al “Cómo”.

Bueno, ¡pues ya no tienes excusa!

Las críticas son buenas y necesarias, sólo hay que saber cómo formularlas para que sean útiles y constructivas.

 

En la confianza de que este artículo te haya resultado interesante y útil, me despido de ti hasta el próximo mes.

Me encantaría que me dejaras algún comentario y si aplicas lo que has leído, cuéntame cómo te ha ido y qué has descubierto o aprendido, ¿sí?

¡Muchas gracias!

Puedes, si lo deseas, comunicarte directamente conmigo a través de mi mail: itziarcoach@gmail.com

Contesto personalmente.

Recibe un gran abrazo,

Itziar Aizpuru

 

Me llamo Itziar Aizpuru. Soy la Co-Fundadora de CredeSER.

Especialidad:

  • Inteligencia Emocional.
  • Toma de Conciencia y Autoconocimiento.
  • Comunicación Asertiva y Desarrollo de habilidades personales, sociales y profesionales

Ayudo a personas que están pasando por cambios vitales inesperados a pensar con claridad y tomar decisiones acertadas para resolver su situación.

“Es más fácil de lo que crees y tienes lo que necesitas para resolver. Confía y Avanza. Te acompaño”.

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