HABLANDO DE LA MUERTE.

HABLANDO DE LA MUERTE.

Cuentan que una madre llorosa se acercó a un gran sabio con su hijo muerto en brazos.

-¡Por favor iluminado, ayúdame! -le dijo con el rostro cubierto de lágrimas.

-¿Qué puedo hacer por ti? -preguntó el sabio, extendiéndole la mano.

-Cura a mi hijo, no puedo vivir sin él. Tú eres un hombre de grandes poderes, devuélvele la vida.

Con una sonrisa compasiva le dijo: “Con gusto haré lo que me pides y sólo te pediré algo a cambio: debes traerme tres semillas de mostaza que obtengas de un hogar al que jamás haya visitado la muerte”.

La madre se alegró y con el niño sin vida aún en brazos, corrió rumbo a la aldea para cumplir su parte.

En la primera puerta que tocó una mujer se ofreció a entregarle las semillas.

-Seguramente que en esta casa nadie ha muerto -dijo la madre.

-Los que vivimos bajo este techo somos pocos, comparado con todos los que murieron aquí -dijo la mujer.

Así que la madre debió rechazar las semillas.

En la segunda puerta se enteró que hacía un año el hermano del dueño había muerto a causa de un accidente. Lo mismo le sucedió el resto del día: si no había sido un hermano, era un hijo o algún otro familiar el que había fallecido en el pasado.

Al atardecer volvió al bosque, aún con el niño sin vida en sus brazos.

-Así que no hay cura para la muerte, después de todo -pensó y enseguida dejó al pequeño sobre una cama de flores.

Luego regresó al lugar donde se encontraba el sabio y le dijo con resignación:

-Es imposible, no existe el hogar que jamás haya conocido la visita de la muerte.

-No eres la única que ha perdido un hijo frente a la muerte -dijo él.

La mujer se puso a observar una lámpara de aceite y vio cómo las llamas se apagaban una tras otra. “La vida es como las llamas. Algunas arden, otras se agitan y se van” pensó. Y cuando comprendió... Sintió paz.

***

Ante la presencia de la muerte, muchas personas se envuelven con el dolor por la pérdida más el sufrimiento que pueda suponer y no saben cómo informar a los más pequeños sobre el tránsito de un ser querido. Surgen dudas sobre cuándo y cómo decirlo.

No escribo desde el dogma, mi familia ha vivido la situación. Son momentos desoladores y cada niño o niña responde de una manera diferente. Como parte adulta tenemos que informarles lo antes posible porque así podemos evitar el secretismo alrededor de la muerte. No son pocos los adultos hechos y derechos que sienten gran resentimiento porque cuando murió su abuelo, padre, madre... Esa persona querida, lo enviaron a otra casa, a otro lugar o con otra familia para que no viviera la pena. “Me dijeron que se había ido y yo, después de muchos días seguía esperando que volviera”; “Tenía cinco años y hubiera preferido que me dijeran la verdad".

Sé que lo hubiera comprendido desde mi mente de niño. Aún hoy siento un gran dolor en el corazón cuando recuerdo esa ausencia”; “Como no aparecía por ninguna parte, pregunté por él. Me contaron que se había ido para siempre. Me quedó la sensación de que yo tenía la culpa de ello”.

 

Cuando somos pequeños, vivimos desde la sensibilidad. Cualquier cambio se percibe inmediatamente. Se siente que algo fuera de lo normal está ocurriendo, aunque la familia tenga toda la intención de encubrirlo. Si sabemos, como adultos, comunicarlo adecuadamente, no pasará a formar parte de lo negativo y el tema de la muerte no se incluirá en el velado mundo de lo escondido.

Claro, sencillo y poniendo atención a las palabras porque cada edad necesita las adecuadas.

Mi hija de nueve años cuando le dijimos que su hermana acababa de fallecer, lo entendió perfectamente, brotándole las lágrimas al instante. En cambio, la de seis no pudo colocarlo interiormente hasta que vio el cadáver. Entonces lloró durante media hora y se serenó.

No hay que llenarlos de datos, sólo aportar lo necesario y mantenerse abierto para dar respuesta a lo que quieran saber. Algunas prefieren saber detalles en ese momento y otros no. Si se vive en una atmósfera religiosa, hay que tener cuidado para no encontrar culpables ni dioses divinos ni seres humanos. Puede ocurrir que el niño entienda que hay un Dios castigador que es capaz de vengarse o que una acción o pensamiento inapropiados hayan podido ser la causa de la muerte.

Cultivar la paciencia ante la repetición de algunas preguntas porque es una clara intención de ordenar lo que se está viviendo. Contestar una vez puede ser suficiente o no porque cuando satisfacen sus primeras necesidades aparecen nuevas inquietudes.

“Es aún pequeño, no se entera”. Somos seres “sensantes” (pensantes que sienten). Los recuerdos más intensos no son claras películas visuales, sino que brotan de la pura sensación. Los niños procesan el duelo con la misma intensidad que los adultos, pero tienen más dificultad para poner en palabras lo que sienten. Esto hace que sea una reacción más corporal que proviene de la revolución de pensamientos. Por eso es fundamental ir más allá de la comunicación verbal y comunicarse desde la emoción que surge en cada instante.

 

Toda esta información sobre muerte, duelo, emociones, fases, edades relacionadas con el tránsito final es necesaria para todos los educadores. La Educación Transpersonal, su comprensión y el cultivo de la interioridad es algo muy necesario y conveniente, además de útil para vivir con naturalidad. Sin añadir sufrimiento.

Este artículo ha surgido por la inquietud que me han manifestado algunas familias. Confío que la Educación Transpersonal se asienta al lado de los contenidos académicos para que el desarrollo integral del ser humano sea un presente.

Desde el Amor.

 

Me encantará que me dejes tus apreciaciones en los comentarios. Estaré encantada de leerte. No dudes en compartir este artículo si te ha parecido útil.

 

Mi nombre es Generosa Lombardero y me dedico a la Educación Transpersonal. La lesión cerebral de mi hija mayor me abrió las puertas de la Atención, el Autocuidado y la Presencia. Muestro el camino que yo recorro y practico. ¿Te acompaño?

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Acompaño a personas en procesos de muerte y duelo a través del cultivo de la Presencia, la compasión y la aceptación.

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Comments ( 2 )

  • Carmen

    Me encantó lo bien que lo explicaste

    • Muchas gracias Carmen. Tu comentario llena de satisfacción mi corazón de Educadora porque es importante comunicar adecuadamente. Comunicar para entender y entender para comprender. Un saludo afectuoso.

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