LOS 12 TRABAJOS DE HÉRCULES QUE NUNCA TE CONTARON

LOS 12 TRABAJOS DE HÉRCULES QUE NUNCA TE CONTARON

Laura dormía cómodamente.

La noche anterior se había desvelado porque había estado leyendo sobre los 12 trabajos de Hércules.

Era un tema que le gustaba mucho.

Le fascinaba la idea de que el héroe fuera conocido en otras culturas con distintos nombres.

En la mitología clásica era conocido como Heracles o Hércules mientras que en la India se le conocía como Krisha, Baladeva, Balarama o simplemente Rama.

Le fascinaba el símbolo de Hércules y sus trabajos como un camino desde la separación a la integración del cuerpo físico con su alma.

Este era el resultado de completar los 12 difíciles trabajos, la integración de los aspectos opuestos de la personalidad del héroe y su transformación en un ser maduro y completo.

En el libro se explicaba que Hércules debía demostrar su pertenencia al mundo de los Dioses completando esos 12 trabajos. Mientras no lo hiciera, permanecía en el estado inmaduro de su personalidad como humano.

Laura se imaginaba haciendo sus 12 trabajos, ahora interiores, para transformar su vida y terminar con la tristeza y la sensación de vacío que muy frecuentemente la acompañaba.

Laura se decía, mientras leía durante la noche anterior, que debía encontrar sus 12 trabajos para desarrollar sus potencialidades más altas y alcanzar así la maestría de sí misma para recuperar la unión de su persona.

La noche anterior había leído un fragmento que decía: “Los 12 trabajos de Hércules son el disolvente psíquico que destruye toda la escoria y deja el oro puro” y esta frase se le había quedado grabada.

Se imaginaba convirtiéndose en oro puro y adquiriendo así claridad en su vida para trabajar en sus proyectos.

Laura sentía que debía haber algo más en su vida y aunque en los últimos tiempos intentaba montar su propio proyecto con mucha visibilidad online, no tenía el éxito que deseaba.

Algo se lo impedía: unos obstáculos internos que la mantenían estancada sin tomar acción.

De hecho, con frecuencia tenía muchos pensamientos contradictorios en su mente y muchas veces no sabía qué decisión tomar y eso le quitaba energía y en ocasiones hasta el sueño.

Pero esa mañana todo cambió.

Y todo cambió con una simple llamada telefónica:

- ¿Sí? - contestó Laura al sonido de su móvil mientras miraba la ventana y veía que aún era oscuro.

¿Quién será  tan temprano? - pensó con incomodidad.

- ¿Laura, eres tú? - dijo una voz masculina.

- Si claro, soy yo. Quién más sino. ¿Quién habla?

En el identificador de llamada aparecía “número desconocido” y eso la había incomodado aún más.

- Soy yo - dijo la voz.

- ¡¿Quién?! - casi gritó Laura.

- ¡Yo!, Hércules.

- Cómo? - dijo Laura sin entender muy bien.

- Hércules, Heráclito… Anoche compartimos un tiempo juntos mientras leías mi historia, ¿recuerdas?

- ¿Cómo? - dijo Laura mientras no se le ocurría más nada que decir.

- Sí, anoche mientras leías mis historias sentí que buscabas encontrar tus propias respuestas y eso me conmovió. Por eso te llamo, para escucharte y apoyarte. Además, hay algo importante que quiero mostrarte.

- ¿Cómo? - volvió a preguntar Laura. ¿Hércules, el Hércules del libro de Grecia?

- Él mismo.

- ¿Cómo?

- No te preocupes por eso ahora. Hay más cosas entre cielo y tierra que las que vemos a simple vista. Lo importante es saber si estás dispuesta a continuar con esta conversación.

Laura lo pensó unos segundos. Ya no se sentía tan molesta, sino más bien intrigada.

- Venga, conversemos entonces.

- ¿Por dónde quieres comenzar? - le dijo Hércules.

- Mmm… Pues a ver, es que me tomas de sorpresa… Pero me gustaría que me contaras cómo es que pudiste realizar todos esos trabajos. Se me hacen tan difíciles. Para mí son prácticamente imposibles. Sin embargo, hay algo que me dice que son importantes.

- Efectivamente, lo son.

- Mira, se me ocurre comenzar preguntándote por tu primer trabajo: Las yeguas de Diomedes.

- Oh sí - dijo Hércules. Ese fue mi primer trabajo, y mi primera derrota.

- ¿Derrota? - preguntó Laura.

- Sí, derrota. ¿Recuerdas que eran cuatro yeguas que se alimentaban de carne humana?

- Sí, así es, y de nombre Podargo, Lampón, Janto y Deino. Tu misión era capturarlas y entregarlas a su dueño, Diomedes.

- ¡Exacto!, pues me sentí muy mal y culpable de ese primer trabajo.

- Pero cómo, si fuiste capaz de rastrearlas, acorralarlas, capturarlas y entregarlas.

- Bueno, rastrearlas, acorralarlas y capturarlas sí. Al entregarlas fue cuando ocurrió mi primer error.

- ¿Por qué lo dices?

- Ah… Es que cuando ya las había capturado pensé que era más digno lo que ya había hecho que entregarlas. Por eso le pedí apoyo a mi amigo Abderis para que él lo hiciera.

- ¿Y eso qué tiene de malo? - preguntó Laura.

- ¡Todo! - contestó Hércules rápidamente. Porque ahí tuve mi primer error debido a lo que yo llamo los 12 engaños de la mente condicionada.

- Espera, espera. Me estoy perdiendo. ¿Cometiste un error debido a Los 12 engaños de la mente condicionada? ¿A qué te refieres?  - preguntó Laura.

- Sí - contestó Hércules. Como parte humano, tengo una mente que se preocupa por protegerme y no porque tenga éxito. Esto último le tiene sin cuidado. Y como constantemente trabajo en proyectos nuevos y retos diferentes, mi mente usa trucos e ilusiones para mantenerme haciendo siempre lo mismo.

Pero si sólo me dedicara a hacer siempre lo mismo no hubiera podido convertirme en el héroe del cual se escribieron libros.

- ¿Y esos trucos los usa tu mente contra ti?

- Sí, así es, ¡pero a todas las personas les ocurre lo mismo! Mejor te cuento del primero de esos trucos: LA DISTRACCIÓN.

- Sí, cuéntame - preguntó Laura ahora muy intrigada. El tema le resultaba muy interesante.

- Pues La Distracción es un enemigo mental que obstaculiza lograr el éxito.

- Oh… Interesante - pensó Laura. ¿Y eso cómo te afectó con el trabajo de Las yeguas de Diomedes?

- Pues precisamente no presté atención a la importancia de terminar bien el trabajo y comencé a pensar en lo bueno y capaz que yo era. También comencé a pensar inmediatamente en el siguiente trabajo y perdí la concentración necesaria para terminar este como debía. Mi amigo Abderis pagó las consecuencias.

- Sí - dijo Laura apenada. Se lo comieron las yeguas, ¿cierto?

- Así es. Ahí fue cuando me di cuenta de que para continuar haciendo los 12 trabajos y terminarlos con éxito debía aprender primero a vencer las ilusiones que usa mi mente en mi contra.

Laura se preguntaba quién sería el amigo que le había llamado. No reconocía su voz. ¿Era una broma? Sin embargo el tema le gustaba cada vez más.

- Cuéntame más - dijo Laura. Eso me interesa mucho.

- Sí - contestó Hércules. Me tomé unos días para pensar y fui a ver al Oráculo de Delfos.

Le dije que tenía mucho miedo y temía perder el control para poder ser exitoso en mis hazañas.

El oráculo nunca da respuestas directas. Esta vez me sonrió y me dijo que debía aprender los trucos que usa el ilusionista que vive en nuestra mente para mantenernos bajo su control.

- ¿Y te dijo cuáles eran esos trucos? - preguntó Laura.

- Oh sí - contestó Hércules en el teléfono. Y me dio toda una lista.

- ¡Una lista! ¿Me la puedes decir? - preguntó Laura.

- Con gusto. Sabía que te resultaría interesante conocerlos. Son los siguientes:

  1. La Distracción.
  2. La Dualidad.
  3. El Miedo.
  4. Sentirte Mal.
  5. Tener el Control.
  6. Comparar.
  7. El Pensamiento Condicional.
  8. Las Creencias Limitantes.
  9. La Sensación de Separación.
  10.  La Permanencia.
  11.  La atención Al Contenido y no Al Proceso.
  12.  Las Subpersonalidades.

Laura se quedó un largo minuto pensando en esos obstáculos. Se le hacía con sentido la lista. Intuía que había algo de verdad en ellos.

La voz que se hacía llamar Hércules al otro lado de la línea no la interrumpió.

- Hércules, ¿sigues ahí?

- Sí, aquí estoy.

- No sé qué decirte. Me parecen muy interesantes estos temas - dijo Laura. Me gustaría conocer entonces qué hiciste después.

- Laura, ya se me va acabando el tiempo, pero antes de terminar te quiero decir varias cosas.

- A ver, dime - contestó Laura, quien se sentía ahora nuevamente molesta porque la conversación iba a terminar justo cuando le estaba resultando más interesante.

- Te puedo decir - continuó Hércules - que me tomé el tiempo necesario para conocer y trabajar en esa lista que me dio el Oráculo. Y te puedo contar que fue la base de toda mi transformación y capacidad para enfrentar los retos que aparecieron durante los 12 trabajos que hoy son tan conocidos.

Hoy te puedo decir que no hubiera podido hacerlos sin haber trabajado primero en la lista de Los 12 Trucos del Ilusionista Mental.

Yo te digo con toda seguridad que le recomiendo esa práctica a cualquiera que quiera crear y diseñar su vida a su gusto. El trabajo de conocer y desenmascarar las ilusiones mentales es una poderosa práctica para poder después transformar los obstáculos que aparezcan en su vida.

- Hércules - dijo Laura - realmente envidio que hayas podido estar en contacto con esa sabiduría. Es un tema que me gustaría explorar más, pero no sabría dónde buscar. Aquí no tengo acceso al Oráculo de Delfos.

- ¡Qué va, Laura! Si por eso te marcaba. Te digo que hoy tienes el alcance a esa sabiduría a través del Club de la Indagación en Acción.

- El Club de la Indagación en Acción - repitió Laura como si estuviera repitiendo un mantra.

- ¡Sí! -la interrumpió Hércules, es como un gimnasio, pero para la mente. Es un Gimnasio para tu Higiene Mental.

- Indagación, Higiene Mental… Son varias palabras que he escuchado en otros lados… Pero ahora no recuerdo...

- Efectivamente, seguramente las has escuchado porque cada vez son más las personas que comprenden la importancia de hacer primero un trabajo sobre su persona para integrar los opuestos internos que les impiden crear la vida que desean.

- ¿Ah sí? - dijo Laura. ¿Y dónde está ese Club de la Indagación en Acción?

 

- Muy cerca de ti - contestó Hércules. Te voy a dar una dirección online donde puedes encontrar más información.

- ¡Gracias!... Pero de veras, cuéntame quién eres.

- Lo siento Laura, de veras ya se me acaba el tiempo y me tengo que ir. Pero toma nota y te paso la dirección.

Laura anotó la dirección en un cuaderno que tenía cerca y justo cuando iba a volver a hablar con Hércules escuchó el clic de la comunicación que se cortaba.

- ¿Quién habrá sido? - se preguntó Laura y se dio a la tarea de revisar la página.

 

>> INDAGACIÓN EN ACCIÓN CLUB

 

Te invito a compartir la historia de Laura. Quizás alguien más esté buscando hoy cómo vencer los 12 Trucos de la Mente Condicionada.

Y quién sabe… Quizás hasta sea cierto que el Club de la Indagación en Acción realmente existe...

Deja tus comentarios de la historia. Yo te contestaré con mucho gusto cómo me enteré de ella.

Ten un hermoso día.

Arezky Hernández

 

Mi nombre es Arezky Hernández y el desarrollo personal y autoconocimiento es mi pasión. Ayudo a las personas a desarrollar su salud mental encontrando y eliminando las historias dañinas escondidas que nos quitan la energía, el sueño y la concentración permitiendo así  alcanzar la sabiduría necesaria para disfrutar de una vida plena.

Email: hola@arezkyhernandez.com

Web: arezkyhernandez.com

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Comments ( 6 )

  • Rebeca

    Gracias!! Qué bonito relato y cuánta enseñanza encierra. Muy importante la lista de los 12 obstáculos, los tendré en cuenta. GRACIAS!!

    • Arezky Hernández

      Hola Rebeca!
      Gracias por pasarte y comentar.

      Me alegra conocer que el relato te ha gustado y a la vez te ha dejado un descubrimiento 😉

      Un saludo para ti y muy bonito día!

  • Bealvani

    m
    Me encanto!!! gracias por identificar al ilusionista mental!!!

    • Arezky Hernández

      Hola Bealvani! Qué gusto que te encantó la narración.

      Y sí, el Ilusionista Mental siempre está presente haciendo sus ilusiones y no, la mayoría de las veces no nos damos cuenta.

      Es importante aprender sus trucos para poder crear nuestra vida “a propósito”, esto es con intención y sin obstáculos.

      ¡Gracias por comentar! 🙂

  • Claudia

    ¡Como nos gustan los relatos! y este estuvo muy bueno. Me recuerda haber leído sobre las telarañas de la mente y las trampas del lenguaje. Hay que tener cuidado, no somos Herácles pero… tenemos nuestros trabajos día a día. ¡Hasta el aproximo artículo!

    • Arezky Hernández

      Hola Claudia,
      ¡ahh… las telarañas de la mente y las trampas del lenguaje!

      Maravillosa forma de expresar nuestros puntos ciegos y nuestras limitaciones.
      ¡Gracias por compartirme tu experiencia leyendo el relato!

      … y dos preguntas:

      ¿Es verdad que no somos como Heracles?
      ¿Qué pasaría si en realidad sí lo somos y no nos damos cuenta? 😉

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