¿QUÉ ES MEJOR: OBTENER LO QUE QUIERES O QUERER LO QUE OBTIENES?

¿QUÉ ES MEJOR: OBTENER LO QUE QUIERES O QUERER LO QUE OBTIENES?

Hemos aprendido que querer es la fuente de nuestro bienestar y satisfacción porque al querer algo damos los pasos para obtenerlo.

Eso es un mito y en este artículo te voy a explicar por qué.

En realidad, es mucho más sencillo querer lo que tienes que obtener lo que quieres.

Y con esto no quiero decir, para nada, que no deberíamos tener o hacer.

Lo que realmente importa es el proceso que usamos para hacer algo u obtener alguna cosa.

Y he aquí un punto importante:

 

El proceso de querer algo es diferente al proceso de obtener algo que a su vez es diferente al proceso de hacer algo.

 

Querer, hacer y tener son procesos diferentes.

Es normal pensar que al querer algo y actuar de acuerdo con ello, el resultado final será que obtendremos lo que queremos.

Sin embargo, si miramos cuidadosamente podemos darnos cuenta de que el querer algo sólo conduce a querer más de lo mismo. El proceso de querer algo sólo produce un fortalecimiento del hábito de querer más.

Seguramente habrás experimentado, como todas las demás personas, que el obtener el objeto de nuestro deseo satisface sólo muy brevemente y luego regresamos a querer nuevamente.

¿Ya vas viendo?

Un proceso no conduce a otro:

El querer no conduce a obtener.

El querer algo sólo conduce a querer algo nuevamente.

El tener conduce a tener.

El hacer conduce al hacer.

El ser conduce a ser.

La insatisfacción conduce a más insatisfacción.

Photo by Joshua Rawson-Harris on Unsplash

 

Déjame seguir explicando esto.

Hay cuatro causas del sufrimiento:

  • No obtener lo que queremos.
  • Obtener lo que queremos y no quedar satisfecho.
  • Estar separado de las personas o los objetos que amamos.
  • Tener que aceptar la presencia de las personas u objetos que no queremos.

¡Y esos cuatro factores se reducen a lo mismo: no obtener lo que queremos!

Hemos aprendido a pensar que el querer es la fuente de nuestro bienestar y satisfacción, cuando en realidad es la fuente de nuestras desilusiones.

Para entender esto es muy importante comprender el proceso de cómo el querer ocurre.

Primero estamos alegres, felices, contentos y en paz en el lugar y situación en la que estamos.

Luego surge el querer algo nuevo. Y esto ocurre porque nos creemos que nos falta algo o somos inadecuados.

Photo by Joshua Rawson-Harris on Unsplash

 

Por ejemplo, es como si estuviéramos viendo una película en la mejor compañía. Todo está bien hasta que comenzamos a pensar que el asiento estaría mejor si fuera diferente. Que mejor las luces debieran estar más apagadas o menos brillantes o que el sonido debería ser distinto.

Justo en ese momento cambiamos el cielo por el infierno. En esta metáfora el cielo es esa sala de cine donde estoy completamente feliz disfrutando de la buena compañía y el infierno es el lugar que he construido en mi mente donde falta algo para que yo pueda estar completamente bien.

Y ahora aprovecho para comentarte que los pudiera ser, deberían ser, tendría que ser, desearía que fuera, quiero que fuera son posturas aprendidas para evitar estar en el momento presente. Son formas de comportarnos que nos impiden vivir en el único momento que realmente tenemos y podemos disfrutar.

¡Pero no te sientas mal!

Esta forma de actuar es aprendida durante nuestra educación.

Al crecer hemos sido condicionados a creer que debemos ser mejores o que la forma en la que somos no es la mejor y que para obtener lo que deseamos debemos esforzarnos en mejorar.

Esto no es intencional. Nadie es responsable. Son historias que nos hemos contado cuando pequeños para asimilar diferentes situaciones que ocurrían a nuestro alrededor.

Y con esas historias que nos contamos nació ese personaje interior conocido por muchos nombres: la mente condicionada, el condicionamiento, el pequeño yo, el personaje limitante, la máscara, la voz del autorechazo.

Ese personaje se manifiesta en una voz interior, un diálogo mental constante. Y estamos tan acostumbrada a ella que creemos que al hablar somos nosotros quienes hablamos. Pero no es así.

Photo by Kyle Broad on Unsplash

 

Esa voz muchas veces nos habla con mucha mayor crueldad que la que usamos para hablarle a un amigo.

Y esa voz es la que nos convence de que necesitamos algo más para estar bien.

Esa voz es la que nos dice que debemos querer para poder obtener y es entonces cuando estaremos bien.

Tener un coche, un buen trabajo, una mejor pareja, una mejor casa, un mejor salario, unas mejores vacaciones.

Esa es la voz que se encarga de que nunca estemos en el presente. Es la voz que nos lleva a lamentarnos por algo del pasado o a temer por el futuro.

Te propongo terminar con un ejercicio. Y para eso te invito a que apuntes tus respuestas. Así podrás reflexionar sobre ellas cada vez que lo desees:

Supón que de pronto eres responsable de un bebé recién nacido. ¿Cómo te gustaría que ese pequeño / pequeña se sintiera, cómo te gustaría que creciera, qué tipo de adulto te gustaría que fuera? Considera todas las acciones que harías y lo que le dirías. ¿Quién serías tú para ese bebé? ¿En quién te convertirías para facilitarle la mejor experiencia de vida?

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¡Ahora comienza a decir y hacer todo lo que planificaste a ti misma!

Si este artículo te ha enseñado algo te invito a que lo compartas. Quizás sea lo que justo hoy alguien requiere leer.

Y te invito a dejarme tus comentarios. Yo te contestaré con mucho gusto.

Ten un hermoso día.

Arezky Hernández

 

Mi nombre es Arezky Hernández y el desarrollo personal y autoconocimiento es mi pasión. Ayudo a las personas a desarrollar su salud mental encontrando y eliminando las historias dañinas escondidas que nos quitan la energía, el sueño y la concentración permitiendo así  alcanzar la sabiduría necesaria para disfrutar de una vida plena.

Email: hola@arezkyhernandez.com

Web: arezkyhernandez.com

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Comments ( 2 )

  • Mabel

    Es increíble el grado de seguridad y satisfacción que se siente después de hacer este ejercicio y crearlo en tu diario vivir, sobre todo el compromiso que sientes contigo mismo.
    Gracias Arezky por llevarme a esta reflexión

    • Arezky Hernández

      ¡Hola Mabel!
      me alegra que hayas hecho el ejercicio a conciencia y hayas obtenido el beneficio.

      Sí, es un ejercicio destinado precisamente a encontrar esa voz personal que viene de la sabiduría, de esa que a veces creemos que no tenemos y hemos olvidado

      Es colocarnos en un espacio amoroso para tratarnos ´a nosotros mismos’ con toda la ternura con la que trataríamos a un niño.

      Muchas veces olvidamos ser incondicionales a nosotros mismos y las voces de auto juicio y rechazo están listas para surgir en nuestra mente ante cualquier reto de la vida.

      El ejercicio ´nos lleva de vuelta a casa’, ¿verdad? 🙂

      Que ese amor que volviste a encontrar por ti te sirva para apoyarte en los retos que estás enfrentando hoy en día.

      Con todo mi amor, recuerda que no estás sola.

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