MIRAR HACIA DENTRO Y DARME PERMISO

MIRAR HACIA DENTRO Y DARME PERMISO

Llega el verano y es momento de parar y descansar.

Desconectar de las obligaciones diarias y decir STOP.

Aprovechar este tiempo de ocio y parar no sólo física, sino también mentalmente.

Ser capaces de mirarnos un poco hacia dentro.

Podemos darnos permiso para observar, pero no hacia fuera, sino dentro de nosotros mismos.

¿Te animas a hacerlo?

 

Pues entonces sigue leyendo, este artículo es para ti…

Contamos con un tiempo limitado. Tenemos unos días para disfrutar, viajar, relajarnos y hacer deporte. No hacer nada o practicar nuestros hobbies, estar con amigos y familia, etc. Son muchas actividades y a veces poco tiempo.

Entre todas esas tareas o incluso dentro de ellas, siempre puede ponerse un paréntesis. Un espacio para nosotros.

Un momento de tranquilidad y reflexión personal.

Ese tiempo podrá ser en silencio, en soledad, con música suave y agradable o con el sonido de la naturaleza o del mar de fondo. Da igual el entorno en el  que nos encontremos.

Vamos a elegir ese momento acorde para cada uno.

Pero antes de elegirlo, vamos a querer tenerlo.

Hagamos el propósito de tener un espacio para mirar lo que hay dentro de nosotros.

Mirar nuestro interior, nuestras emociones o preocupaciones.

Hacer un repaso de cosas realizadas, encuentros tenidos, relaciones o conversaciones mantenidas. Analizar en cada una de ellas la gestión que hicimos, cómo fueron solucionadas o cómo se llevaron a cabo.

Esta cita con nosotros mismos nos ayudará a equilibrar nuestro interior, a sanar heridas y asumir errores.

El mirar las cosas con distancia temporal y física puede ayudar a mejorar la interpretación y las sensaciones incómodas o molestas que, al no ser gestionadas, son las que permanecen en nuestro interior sin dejarnos disfrutar ni sentir plenamente cada momento.

¿Cuántas veces las preocupaciones cotidianas viajan con nosotros a nuestro lugar de vacaciones impidiéndonos ser felices ese tiempo?

 

En vacaciones no sólo disponemos de tiempo, sino que contamos también con momentos propicios para reflexionar o estar relajados.

El tener presente que deseamos y necesitamos ese momento hará que le encontremos sin demasiada dificultad.

Sólo hay que quererlo y ese momento deseado aparecerá.

¿Qué momentos elegirías tú para ti, sólo para ti?

Mirarnos hacia dentro tiene que ir acompañado de algo más para que sea un momento realmente efectivo.

Es necesario que al mirarnos lo hagamos con:

  • Compasión. No se trata de darnos pena o lamentarnos y victimizarnos de nuestra actuación o de nuestro comportamiento. Se trata de mirarnos con ojos más dulces, más tolerantes y más abiertos que sean capaces de comprender el porqué de habernos comportado de una manera u otra.

Es mirarnos sin un juicio excesivo, pero sí con autocrítica, con autoanálisis de ver qué podíamos haber hecho mejor.

Mirarnos acompañados de un lenguaje firme y claro, pero honesto con nosotros mismos, reconociendo errores y éxitos, actos acertados o inapropiados.

Ver con ojos más amables nuestro interior y hablarnos de la misma manera.

Usar el cariño que derrochamos a veces a los demás para dedicárnoslo a nosotros mismos.

 

¿Te has mirado así alguna vez?

¿O por el contrario eres de los que se fustigan continuamente?

 

  • Responsabilidad. Entender la parte en la que cada uno interviene por sí mismo y de la que no puede responsabilizar a otro, por mucho que se intente a veces.

Es una tendencia muy habitual el no asumir la parte que es únicamente nuestra. Cuesta comprender nuestras reacciones, justificar nuestros comportamientos o afrontar las consecuencias.

Responsabilidad no es culpabilidad.

Sentirme culpable no me hará crecer o buscar soluciones para evitar que algo erróneo vuelva a repetirse. Me hundirá en un agujero que se hará cada vez más grande y profundo si no soy capaz de salir de él.

La responsabilidad me ayudará a ver de manera objetiva qué puedo mejorar y cómo puedo resolver mis problemas de manera más efectiva para futuras ocasiones.

Con responsabilidad podré empezar a ser un poco más feliz.

Y tú, ¿de quién eres, de los que asumes o de los que echa balones fuera?

¿Cómo gestionas la culpabilidad?

 

  • Comprensión. Comprender que todo lo que nos sucede, nos suma, hacen que sea yo y no otro. Dan valor a mi experiencia.

Lo que me sucede, para bien o para mal,  me hace evolucionar y crecer.

Crezco como persona con todo lo que vivo y siento.

Yo soy así con todo lo que me pasa.

Es mío, único, sólo para mí. Nadie más lo vivirá igual.

 

¿Cuántas veces pienso que todo me pasa a mí?

¿Cuántas veces pienso que esto le pasa a todo el mundo?

¿Cuántas veces comprendo que a mí me pasan cosas que van constituyendo mi propia vida?

Hay algo común a todos los momentos personales. Un elemento que nos cuesta llevar a cabo, pero que nos permitiría sentirnos mejor internamente.

Mirarme dentro supone darme permiso para sentir lo que quiera y necesite en ese momento.

Permitirme estar triste cuando mi cuerpo así lo sienta.

Llorar si eso es lo que sale de dentro y necesito.

Reírme o estar feliz con mis éxitos o logros personales, únicamente míos y que no dependen de nadie más que de mí.

Darme permiso para sentirme bien en soledad, acompañada únicamente de mí y establecer conmigo una buena e interesante conversación.

Darme permiso para tener ilusión por mis propios proyectos e ideas.

Poder equivocarme y a continuación, probar otra alternativa. Y si me equivoco otra vez, me caigo y me levanto de nuevo. Vuelta a empezar las veces que hagan falta.

Gritar o quedarme en silencio si eso es lo que quiero hacer.

Permitirme decir NO si es lo que creo y no sentirme culpable.

¿Cuánto nos cuesta decir NO a algunas cosas o a alguien?

 

MIRARME DENTRO es DARME PERMISO porque yo me lo merezco.

Merezco un tiempo para mí y para sentir lo que yo quiera sentir. Sin hacer daño ni molestar a nadie, con respeto hacia mí y los demás.

Sin culpabilidad y sin presiones.

Disfrutando de mis emociones.

Ser capaz de vivir y sentirme con plena consciencia de mi estado real, sin fingir, sin poses. De manera natural y sincera conmigo misma.

¿Alguna vez te has dado permiso para sentir lo que sientes?

¿O sueles estar demasiado condicionado por cómo te debes sentir que cómo te sientes realmente?

Piénsalo…

 

“Sólo se volverá clara tu visión cuando puedas mirar en tu propio corazón. Porque quien mira hacia fuera, sueña y quien mira hacia dentro, despierta. “

Carl G. Jung.

 

 

Espero que mi artículo te haya gustado, pero sobre todo te haya servido y en todo lo que leas, encuentres un “para qué”.

Si ha sido así, ¡Deja tus comentarios y comparte!

¡Hasta la próxima!

Miriam Hernández

 

Me llamo Miriam Hernández y soy Especialista en Coaching, Inteligencia Emocional y PNL.

En un momento de mi vida elegí el Coaching para que me ayudara a reinventarme y cambiar de etapa.

Desde entonces he ayudado a personas como yo, que se sienten bloqueadas para afrontar cambios. Les acompaño en el proceso de cambiar de actitud y buscar objetivos que realmente les sean satisfactorios.

El Coaching te permite descubrir lo mejor de ti y que seas tú el verdadero protagonista.

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