CÓMO SUPERAR EL SÍNDROME POSTVACACIONAL

CÓMO SUPERAR EL SÍNDROME POSTVACACIONAL

¿Estás a pocos días de volver a trabajar y ya empiezas a sentir ese malestar de no querer volver?

¿O tal vez ya has vuelto a la rutina y todo te cuesta horrores? ¿Experimentas tristeza, ansiedad y apatía?

 

En el post de hoy quiero compartir algunas pautas de acción para superar el síndrome postvacacional.

Por si no sabes de lo que hablo, el síndrome postvacacional se refiere a ese estado de estrés, ansiedad, malestar, tristeza o incluso depresión que surge –no siempre ni a todo el mundo– al volver a la rutina tras un período de vacaciones.

Dicho esto, lo que me parece interesante apuntar, es que tal y como dice el Dr. Antonio Cano Vindel de la Sociedad Española para el Estudio de la Ansiedad y el estrés: “No existe un consenso de especialistas que haya definido el síndrome postvacacional, por lo que las estadísticas que se puedan encontrar en los medios de comunicación muchas veces se limitan a hacer estimaciones personales (...). Tampoco conocemos estadísticas serias que nos indiquen que en esta época aumentan las consultas relacionadas con el estrés postvacacional al médico de atención primaria, al psicólogo o al psiquiatra”.

(Aquí te dejo el enlace por si quieres echar un vistazo al artículo completo).

Curioso. No existe ni consenso ni definición, pero muchas personas lo experimentan cada año. ¿Cómo puede ser eso? ¿Por qué? O mejor dicho… ¿Para qué?

 

El poder del verano

El verano es una época fabulosa.

Es un tiempo de desconexión de la rutina y de reconexión con familiares y amigos. Es tiempo de ocio, de descubrir nuevos lugares… En definitiva, es un STOP a la vida ajetreada y a los quehaceres de cada día. Nuestra lista de cosas que hacer se queda apartada y nos centramos en descansar y relajarnos.

Podríamos decir que es la época del año en la que nos vaciamos y cogemos fuerzas. Un tiempo de regeneración que da pie al silencio y la nada, que podemos llenar o no.

Y ahí voy, porque no todo el mundo vive el verano de la misma manera.

 

El verano como oasis

Hay quien lo vive como un tiempo para anestesiarse de todo lo vivido durante el año: el estrés acumulado, las preocupaciones, los ajetreos diarios...

El verano pasa a ser un espacio de oasis para coger fuerzas. Y al terminar, seguir con la misma vida de antes con más tranquilidad, relax y cierta calma interior.

Así hasta el próximo año.

 

El verano como tiempo de recapitulación

Pero también hay mucha otra gente que utiliza la época del verano como espacio de recapitulación, de interiorización y sobre todo para saber hacia dónde enfocar las energías de cara al próximo año.

El verano pasa a ser una época creativa y expansiva en la que el silencio y la intuición son claves para volver a llenarnos de nuevas ideas, proyectos y propósitos.

Personalmente creo que el problema está en que durante la época de verano nos encontramos a nosotros mismos, nos sentimos relajados y de buen humor. Dejamos atrás la ansiedad y el estrés. Y un buen día, de repente, vemos que esa desconexión se termina y tenemos que volver a la rutina que tanto nos agobia.

Pero la cuestión no está en las vacaciones. Igual que durante el año, los lunes no tienen ninguna culpa y no tienen nada de malo. El problema es que la rutina que tienes no te gusta nada, que estás insatisfecho con tu día a día y que muy probablemente sientas que no tienes elección.

Aparece el enfado, la pesadez y la sensación de obligación. O lo que es lo mismo, la falta de libertad.

Una sensación que nace de lo que la sociedad espera de nosotros. Y yo te pregunto, ¿qué esperas tú de ti mismo y de tu vida?

La buena noticia es que todo ese malestar te está hablando.

Tal vez, tu alma te esté hablando sobre un propósito más elevado que te niegas a asumir.

O tal vez, te hable sobre objetivos y proyectos clave para tu camino personal.

O tal vez, te hable de la necesidad que tienes de sacar a la luz tus fortalezas y tu potencial interior.

 

Aspectos clave para superar el síndrome postvacacional

Preparando este post he leído artículos en los que te recomiendan muchas cosas para hacer y te dicen que en cuestión de pocas semanas ya te habrás habituado a tu rutina de siempre.

Para mí eso es anestesia para el alma.

Así que quiero proponerte cosas más hondas, más de sentarse a pensar y a reflexionar con uno mismo. Y sí, también sentir, divertirse y experimentar. Pero no para ahora que tienes el síndrome postvacacional, sino para siempre; una actitud vital.

 

Practica la gratitud

Soy consciente que parece una paradoja. Pero no. Y lo bueno es que sea cual sea la situación que estés viviendo, siempre hay algo, por minúsculo que sea, que podrás agradecer.

Si no tienes trabajo, agradece este espacio en el que puedes redefinir tu camino laboral. Si tienes trabajo, agradece esa fuente de ingresos que te da cobijo, te alimenta y nutre tu tiempo de ocio. E incluso, si con trabajo o sin él, te sientes insatisfecho, agradece y da espacio a esa insatisfacción, pues es el punto de inicio hacia la transformación.

Desde la incomodidad, nos vemos con la necesidad de iniciar el cambio. Y un cambio, aunque cueste, siempre trae cosas nuevas.

Antes de ir a dormir, agradece al menos tres cosas que hay en tu vida. La comida, los amigos, los familiares, la pareja… lo que sea.

Agradecer te coloca en un estado de humildad interior ante la vida, en la que transmites que estás listo para dar la bienvenida a lo que venga.

 

Conecta con aquello que te haga vibrar

Y hazlo sea cual sea la época del año. Parece que nos esperemos a la época de vacaciones para hacer todo aquello que no podemos hacer durante el año.

Si te apasiona viajar, ¿por qué no hacer escapadas durante el año?; Si lo que quieres es relax, ¿por qué no te das un homenaje una vez al mes y vas a que te hagan un masaje?; Si te lo pasas pipa con tus amistades, ¿por qué no te organizas un calendario para definir cuándo vas a ir a verlos?

Si no te gusta tu rutina, introduce cosas que te hagan vibrar alto; que te suban el ánimo. No todo tienen que ser obligaciones.

Sal del victimismo y cultiva las actividades que te llenen por dentro. Sólo desde un estado de ánimo elevado vas a poder realizar los cambios estructurales que deseas para tu vida.

 

Revisa tus valores

La revisión de los valores debería ser de obligado cumplimiento al menos dos veces al año.

Creo que no somos muy conscientes de lo importantes que son.

Si tienes un trabajo que no está alineado con tus valores, si estás con una pareja cuyos valores fundamentales no son los mismos que los tuyos o si tus amistades no comparten tus valores, entonces vas a sufrir.

Los valores son el inicio, las bases. Y responden a esta sencilla pregunta ¿qué es importante para ti?

¿El respeto?, ¿el dinero?, ¿el crecimiento profesional?, ¿el desarrollo personal?, ¿el propósito vital? Todos están bien. Cada uno venimos a vivir cosas distintas y, por ello, es importante que lo que se refleja en el exterior sea coherente con lo que resuena en nuestro interior.

Si quieres destinar un tiempo a descubrir cuáles son tus valores, pásate por el post sobre cómo vivir alineado con tus valores que publiqué en la web de Pamela Dias, Ricamente.net.

 

Define qué quieres vivir, cuáles son tus sueños

¿Sabías que sólo somos dueños del 5% de nuestras decisiones? El 95% restante es el que opera desde el inconsciente. Pero el 100% de nuestra mente, crea nuestra realidad.

Te cuento esto para que veas que esto de conectar con tus sueños y deseos no es una utopía infantil; es una cuestión de responsabilidad. Ya hay muchos estudios que avalan el poder creador de la mente. Así que, por lógica aplastante, es mucho más productivo enfocar la mente en algo concreto que dejar que se disperse y dejarte vivir, pasando por la vida de puntillas.

Permite que las carambolas de causas y consecuencias universales traigan aquello que tanto anhelas.

En mi post Cómo saber qué hacer con tu vida te cuento con detalle la técnica que utilizo cuando necesito redefinir mis objetivos vitales.

 

Practica Mindfulness

Hasta ahora todo lo que te he dicho va enfocado al hacer. Acciones que te saquen del malestar y te conecten con algo mayor. Con un propósito, tal vez.

Lo que te propongo ahora es que simplemente, estés. Contigo, con tu circunstancia, con tu malestar, con tu emoción. Estate contigo.

Puedes recurrir al post que publiqué el mes pasado aquí en CredeSer sobre Los 7 pilares fundamentales para una vida libre de estrés, en las que te doy las premisas Mindfulness para anclarte en el presente.

O si no, también puedes descargarte mi Guía Mindfulness para la vida cotidiana, en la que encontrarás 7 ejercicios Mindfulness específicos para desarrollar la atención plena.

De lo que se trata es de que permanezcas en observación a lo que acontece. Verás cómo poco a poco, ese malestar postvacacional se va diluyendo.

 

¡Ahora te toca a ti!

¿Qué es para ti el verano, lo utilizas como tiempo de reformulación de objetivos? ¿Cómo gestionas la pereza de la vuelta a la rutina? ¿Alguna vez te has planteado cuáles son tus valores y cómo afectan en tu realidad?

 

¡Hola! Soy Alba. Experta en Mindfulness y coaching Transpersonal, autora del blog themindfulroom.com.

Mi anhelo es acompañarte en tu proceso de calma interior, reduciendo el ruido de tu mente para que veas con claridad, vivas sin estrés y puedas descubrir tu potencial interno para enfocarte en lo que es importante para ti.

 

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